Era un dia extraño, comienzos de otoño, una larga tarde de estudio, y me sentia triste. una tocata punky me alegraria, hoy hay muchas por puente alto, sobre todo un sabado. un mensaje en mi celular; "quiero volver a verte, por favor permiteme ser tu amiga". borro el mensaje y mi animo cae aún más. Sli de mi casa con mis llaves, mi carnet (por si quedo N.N.) y mis lentes. llegue a la tocata. pocos punkys, varios metaleros, pago la luca y paso. gente aun mas rara adentro y una bandera comunista detras de un escenario endeble y detras de un grupo hardcore-metal de adolescentes para un publico raro. los carabineros llegan, amenazan con parte por el ruido. se van y todos nos escondimos. "los pacos culiaos ya se fueron" grita un punky viejo entre el tumulto, y yo no dejo de pensar en el mensaje. me habia dado frio, me puse al lado de un punky que no deberia tener mas de 18 años, me miraba y me ofrecia copete. ya no tomo, no queria hablar con nadie, el mensaje. se va el grupo metalcore, creo q se llamaba "a la vena". era bueno, pero no tanto para bailar. un buen mosh me alegraria. pero andaba con lentes. salio un trio de chascones y leñadoras al escenario se presentaron como "repulsivo" y pense que me alegraria.
era una especie de napalm death chileno y sin bajo, armonias brutales y guturales. me sentí al borde del llanto. Un punky ya mayor, se presenta y me da la mano (sin botar su lata de cerveza) "tu eres inteligente pero timido, se te nota" me dice y yo recuerdo que solo los tontos van con lentes a tocatas. "el problema es una mujer" le digo y el me cuenta sus experiencias y me dice q olvide y le ofrezca una chela a una punky "no tengo plata" dije, "entonces cagaste" me sentenció él. Se fue lento a hablar con mas gente, me quede unos quince minutos para no perder la plata, repulsivo ya habia bajado del escenario y unos metaleros preparaban su equipo. habian rumores de pacos, y ruidos en el porton cerrado. me fui a mi casa caminando y escuchando the smiths, por ultimo algo tenia que alegrarme.
domingo, 19 de abril de 2009
jueves, 12 de marzo de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Daño cerebral no 2 y final
"Que grande es mi contrabajo, se lo mostraré a la makita, ella quería comprarse un violin. Puta, esta huea no suena, pero si sonaba hace un rato...." suena el despertador del celular.
Don Estefano ya habia escuchado los rumores de paro, el sindicato había pedido un paquete de reajustes. El patrón bajó de su podio (una oficina ubicada sobre nosotros), y con desplante entra en el negocio. Era un hombre grueso, el doble mío, tendría sus 40 y algo, poseía muñequeras y broches de oro, y un perfume caro que inundó el establecimiento.
- Muchas gracias - alzó la voz - por no estar en "ese" sindicato, en caso de paro, nosotros levantaremos el local, y si quieren sabotaje, les mando carabineros.
los presentes donde se encontraba Alejandro, un panadero que trabaja para llevar dinero a su familia en Colombia, el Deni, la flor de padre, Doña Bernarda de 79 años, los supervisores y yo, no podiamos hacer ni negociar nada. Yo no pude estar en el sindicato, era part time, pero no podia creer lo que veía, ni se como no me dió un ataque a mi colon pérfido. de ahi le pedi a un trabajador de atras hablar con la presidenta del sindicato, y me dijeron que esperara.
- era un domingo a las 10 AM y abría el local, tarareaba ese hit brit pop de los manic street preachers "if you tolerate this you children will be next", mientras que una mujer rubia en buzo y con un perro encadenado llegando de trotar, me dice: "trabajando un domingo, que horror". me sentí triste.
- Andrés!
un cliente similar a un kike morande rubio salía con su pedido de dos bolsas, era la "Henry Miller" que me hablaba,
- ¿tu sabías que aquí se trabaja la navidad y el primero de mayo?
- ¿me estai hueando?
- nop, nuestro día tambien, yo que soy de planta gano el mínimo, igual que los cauros de allá atrás, estamos con la soga al cuello, si hasta la lissete que está embaraza no le dan una silla.
Un recuerdo frio sacudió mi espalda, era el recuerdo de los martires anarquistas de Chicago, que antaño sacrificaron sus vidas, para la causa justa de los trabajadores como nosotros, para que hoy en día, un burgues, un Kike Morandé rubio, disfrute sin trabajar nuestro feriado, sin cocinar y comiendo en su cama una lasagna familiar que nosotros mismo hicimos para él, y en nuestro día. ¡Nuestro día!
hay gente que posee las cosas en sus manos y cree que se concebieron por alguna providencia o vitalismo tecnologico, pero detras de cada producto hay 10 o 40 como nosotros, ¿pero donde van las manos si no es para pedir comida o vida? y tambien estan aquellos revolucionarios de bolsillo, que nunca le han trabajado un día a nadie y que sus padres una vez estuvieron contra el perro de pinochet, le permitieron tomar partidos y asumir una oficina tan alta como la de don Estefano y tener casa en la playa para mirar al mar y disfrutar de sus feriados bancarios.
El paro fracasó, aunque se votó positivo, ningun trabajador quería perder esos días hábiles, por lo tanto no pude hablar con la dirigente. Salí de la pega, con un buen dinero, pero allí atrás quedaron los flaites, las mellisas, la "Henry Miller", los jefes de cocina que me daban empanaditas y todos esos pequeños nuevos hermanos míos. Ahora podía volver escuchar música, y mientras saco por última vez la bolsa de basura del día por el patio del restorant con gruesas cortinas plasticas (nueva ¿premonicion?) , y me sacaba el uniforme manchado, canto "if you tolerate this..." a todo pulmón.
nunca me habia sentido tan solo en mi vida.
Don Estefano ya habia escuchado los rumores de paro, el sindicato había pedido un paquete de reajustes. El patrón bajó de su podio (una oficina ubicada sobre nosotros), y con desplante entra en el negocio. Era un hombre grueso, el doble mío, tendría sus 40 y algo, poseía muñequeras y broches de oro, y un perfume caro que inundó el establecimiento.
- Muchas gracias - alzó la voz - por no estar en "ese" sindicato, en caso de paro, nosotros levantaremos el local, y si quieren sabotaje, les mando carabineros.
los presentes donde se encontraba Alejandro, un panadero que trabaja para llevar dinero a su familia en Colombia, el Deni, la flor de padre, Doña Bernarda de 79 años, los supervisores y yo, no podiamos hacer ni negociar nada. Yo no pude estar en el sindicato, era part time, pero no podia creer lo que veía, ni se como no me dió un ataque a mi colon pérfido. de ahi le pedi a un trabajador de atras hablar con la presidenta del sindicato, y me dijeron que esperara.
- era un domingo a las 10 AM y abría el local, tarareaba ese hit brit pop de los manic street preachers "if you tolerate this you children will be next", mientras que una mujer rubia en buzo y con un perro encadenado llegando de trotar, me dice: "trabajando un domingo, que horror". me sentí triste.
- Andrés!
un cliente similar a un kike morande rubio salía con su pedido de dos bolsas, era la "Henry Miller" que me hablaba,
- ¿tu sabías que aquí se trabaja la navidad y el primero de mayo?
- ¿me estai hueando?
- nop, nuestro día tambien, yo que soy de planta gano el mínimo, igual que los cauros de allá atrás, estamos con la soga al cuello, si hasta la lissete que está embaraza no le dan una silla.
Un recuerdo frio sacudió mi espalda, era el recuerdo de los martires anarquistas de Chicago, que antaño sacrificaron sus vidas, para la causa justa de los trabajadores como nosotros, para que hoy en día, un burgues, un Kike Morandé rubio, disfrute sin trabajar nuestro feriado, sin cocinar y comiendo en su cama una lasagna familiar que nosotros mismo hicimos para él, y en nuestro día. ¡Nuestro día!
hay gente que posee las cosas en sus manos y cree que se concebieron por alguna providencia o vitalismo tecnologico, pero detras de cada producto hay 10 o 40 como nosotros, ¿pero donde van las manos si no es para pedir comida o vida? y tambien estan aquellos revolucionarios de bolsillo, que nunca le han trabajado un día a nadie y que sus padres una vez estuvieron contra el perro de pinochet, le permitieron tomar partidos y asumir una oficina tan alta como la de don Estefano y tener casa en la playa para mirar al mar y disfrutar de sus feriados bancarios.
El paro fracasó, aunque se votó positivo, ningun trabajador quería perder esos días hábiles, por lo tanto no pude hablar con la dirigente. Salí de la pega, con un buen dinero, pero allí atrás quedaron los flaites, las mellisas, la "Henry Miller", los jefes de cocina que me daban empanaditas y todos esos pequeños nuevos hermanos míos. Ahora podía volver escuchar música, y mientras saco por última vez la bolsa de basura del día por el patio del restorant con gruesas cortinas plasticas (nueva ¿premonicion?) , y me sacaba el uniforme manchado, canto "if you tolerate this..." a todo pulmón.
nunca me habia sentido tan solo en mi vida.
Daño Cerebral No 1
"Lamento entrar de este modo, pero, ¿me pueden decir si llegué a Maipú?"
una pareja de clase acomodada se espanta en la cama matrimonial al ver a un joven caer por un conducto de la ventilacion, antes un pasillo estrecho con cortinas plasticas de carniceria, que me prometía, ir de mi comuna a Maipú...
¿por qué Maipú?, una niña que me habia roto el corazón unos días antes vivía allí, tambien es la única comuna de este maldito Santiago que no conosco (junto a Conchalí y Vitacura), y tambien dicen que es rica en tradiciones al igual que Puente alto o Pirque, vaya a saber uno.
Suena el reloj, era mi primer dia de trabajo. en el metro me acuerdo del sueño, y me pregunto la misma estupides. me dan el uniforme y a trabajar. era un restaurant de comida italiana en providencia infestado de cucarachas. era ocho horas de pie preparando comida y a veces ayudando a hacerla. Me prohibieron escuchar música. habia veces en que se me antojaban los beatles, nirvana o el "bandwagonesque" de teenage fanclub, y simplemente los cantaba (un truco que aprendi de ti killen, que cuando la realidad supera hay que cantar, gracias :D ).
Era el unico hombre con cuarto medio de los trabajadores, y la jauria flaite esperaba mucho de mi. para mantenerlos a raya cantaba las letras mas sordidas de los fiskales, eskorbuto o la polla, y me mantenian respeto. habian varios, el deni de 18 años y que será papá en 3 meses más, el franco que llego hasta tercero medio y el "Pocha" que llegó a primero, y mas encima era de Puente alto.
cuando el aburrimiento me ganaba, me ponia en la puerta y veía a las niñas pasar y me acordaba de los de Liverpool. mis compañeras de entrega consistian en un par de mellisas de 22 años, una ya embarazada y ambas en sus hombros el cuidar de su hogar, la supervisora de Maipú (¿premonicion?) y una mujer con un hijo de tres años, que para evitar la meningitis del aburrimiento me contaba todas sus travesias sexuales con sus tres amantes, (incluyendo lujo de detalles) ésta "Henry Miller", me dio un poco de "sanidad" hasta llegar la hora de irme. Atrás, en la parte de copería y cocina, los flaites ponían sus radios regeton y moría lentamente. A veces sonaba "thats what you get" de los Paramore. Paramore salvó mi vida, era la unica musica rock que escuchaba mientras bajaba 10 budineras de lasagna de11 kilos cada una a bodega sin resfalarme, el pino para las empenadas de la proxima semana (sin alusar) o contar 2149 potes de postres en el infernal inventario.
Me iba a mi casa a las 9 en punto, en completo estado de euforia, para llegar y sacar los malditos Paramore en guitarra y devolverme a los beatles... solo un poco....
una pareja de clase acomodada se espanta en la cama matrimonial al ver a un joven caer por un conducto de la ventilacion, antes un pasillo estrecho con cortinas plasticas de carniceria, que me prometía, ir de mi comuna a Maipú...
¿por qué Maipú?, una niña que me habia roto el corazón unos días antes vivía allí, tambien es la única comuna de este maldito Santiago que no conosco (junto a Conchalí y Vitacura), y tambien dicen que es rica en tradiciones al igual que Puente alto o Pirque, vaya a saber uno.
Suena el reloj, era mi primer dia de trabajo. en el metro me acuerdo del sueño, y me pregunto la misma estupides. me dan el uniforme y a trabajar. era un restaurant de comida italiana en providencia infestado de cucarachas. era ocho horas de pie preparando comida y a veces ayudando a hacerla. Me prohibieron escuchar música. habia veces en que se me antojaban los beatles, nirvana o el "bandwagonesque" de teenage fanclub, y simplemente los cantaba (un truco que aprendi de ti killen, que cuando la realidad supera hay que cantar, gracias :D ).
Era el unico hombre con cuarto medio de los trabajadores, y la jauria flaite esperaba mucho de mi. para mantenerlos a raya cantaba las letras mas sordidas de los fiskales, eskorbuto o la polla, y me mantenian respeto. habian varios, el deni de 18 años y que será papá en 3 meses más, el franco que llego hasta tercero medio y el "Pocha" que llegó a primero, y mas encima era de Puente alto.
cuando el aburrimiento me ganaba, me ponia en la puerta y veía a las niñas pasar y me acordaba de los de Liverpool. mis compañeras de entrega consistian en un par de mellisas de 22 años, una ya embarazada y ambas en sus hombros el cuidar de su hogar, la supervisora de Maipú (¿premonicion?) y una mujer con un hijo de tres años, que para evitar la meningitis del aburrimiento me contaba todas sus travesias sexuales con sus tres amantes, (incluyendo lujo de detalles) ésta "Henry Miller", me dio un poco de "sanidad" hasta llegar la hora de irme. Atrás, en la parte de copería y cocina, los flaites ponían sus radios regeton y moría lentamente. A veces sonaba "thats what you get" de los Paramore. Paramore salvó mi vida, era la unica musica rock que escuchaba mientras bajaba 10 budineras de lasagna de11 kilos cada una a bodega sin resfalarme, el pino para las empenadas de la proxima semana (sin alusar) o contar 2149 potes de postres en el infernal inventario.
Me iba a mi casa a las 9 en punto, en completo estado de euforia, para llegar y sacar los malditos Paramore en guitarra y devolverme a los beatles... solo un poco....
domingo, 2 de noviembre de 2008
Hogar
Odio Bob Dylan, nunca me caíste bien, Violeta te da mil patadas . Odio Starbucks o como se llame, me quedo con el mote con huesillo. Odio halloween y la forma en que mis vecinitos me hacen buhhh disfrazados de auténticos rapaces mientras salgo a caminar de noche. Amo la noche de San Juan, pero odio a mi amigo que me prometió ir a ver la flor de la higuera en esa noche y al final no paso nada... No amigo, no te odio, te quiero bastante y seria capaz de morir o matar o por ti, igual que a la niña que me puso los cuernos que conocí una vez en halloween hace unos cuantos años... Odio mi primo, tío o como se llame al hijo de mi tía abuela de Peñaflor que se jacta de ser un gerente surrogante de una empresa en vías de quiebra, mientras su madre hace ricas empanadas después de una visita al cementerio... Amo ir al cementerio, toda la gente se arregla con ropas coloridas y frunce el ceño con el sol desde lo alto, mientras las lágrimas se disfrasan de sudor y al revés. Amo los claveles, las rosas, las coronas de recuerdo del monolito de la antigua compañía de bomberos, los insectos fugaces vestidos de crisol, los remolinetes, los globos, y demás ornamentos para los angelitos. Amo la tumba de mis bisabuelos (ahora anexada a una familia de dudoso lazo y procedencia segura) Amo la forma en que mi madre se apoya sobre la lapida y reposa el peso de su vejes aún nonata y contempla el silencio del presente infinito, amo el gesto de mi abuela mientras se saca su chupalla, junta las manos y mira el suelo. Amo el gesto de mi abuelo cuando pone su brazo en la cadera y el otro lo coloca en un árbol vecino. alto, algo sucede, ambos se encuentran la mirada y rezan en voz baja unos cinco avemarías...
y yo escucho Mr tamborine man del gringo Dylan.
y yo escucho Mr tamborine man del gringo Dylan.
lunes, 13 de octubre de 2008
sábado, 11 de octubre de 2008
Albert Camus, La caìda

" ...Ah, querido amigo, para quien está solo, sin Dios y sin amo, el peso de los días es terrible! De manera que no estando ya Dios en el mundo, hay que elegirse un amo. Por lo demás, la palabra Dios ya no tiene sentido; no vale la pena que uno se ponga a correr el riesgo de escandalizar a la gente. Mire usted, a nuestros moralistas, tan serios, que aman a sus semejantes y todo, nada los separa en definitiva del estado de cristianos, si no es el que prediquen en las iglesias. A su juicio, ¿qué les impide convertirse? El respeto, tal vez, el respeto de los hombres. Sí, el respeto humano. No quieren dar escándalo y entonces se guardan sus sentimientos para ellos(...) Pero, como de todas maneras no pueden prescindir de juzgar, entonces se desquitan en la moral. En suma, que tienen el satanismo virtuoso. Época singular, verdaderamente. ¿Hay que admirarse acaso de que los espíritus estén turbados y de que uno de mis amigos, ateo, mientras fue un marido irreprochable, se haya convertido al hacerse adúltero? (...) Créame, todos son así, aun cuando incendien el cielo. Sean ateos o devotos, moscovitas o bostonianos, son todos cristianos de padre a hijo. ¡Pero, precisamente ya no hay padre, ya no hay regla! Entonces uno es libre y tiene que arreglárselas por sí mismo. Y como no quieren saber nada de la libertad ni de sus sentencias, piden que les golpeen en los dedos, inventan reglas terribles, corren a construir piras para reemplazar las iglesias, son Savonarolas, le digo a usted. Pero únicamente creen en el pecado; nunca en la gracia. Claro está que piensan en ella. Eso es precisamente lo que quieren: la gracia en sí, el abandono, la felicidad de ser. Y quién sabe si no quieren también, porque además son sentimentales, los esponsales, la muchacha fresca, el hombre recto, la música. Yo, por ejemplo, que no soy sentimental, ¿sabe usted con lo que soñé? Con un amor completo, con un amor de todo el corazón y todo el cuerpo, amor de día y de noche, en un abrazo incesante, en el que gozara y me exaltara. Y que esto durara cinco años. Después, la muerte. ¡Ay! Entonces, ¿no es cierto?, sin esponsales o sin ese amor incesante, tenemos el matrimonio, brutal, con el poder y el látigo. Lo esencial es que todo se haga sencillo, como lo es para los niños. Lo esencial es que se nos mande cada acto, que el bien y el mal se nos designen de manera arbitraria y por lo tanto evidente. Y yo, por siciliano o javanés que sea, estoy de acuerdo. Que no haya, pues, cristianos de tres al cuarto, aunque yo aprecie mucho al primero de ellos. Pero en los puentes de París yo también me di cuenta de que tenía miedo de la libertad.
¡Viva, pues, el amo, quienquiera que sea, que reemplace la ley del cielo! "Padre nuestro, que estás transitoriamente aquí?Guías nuestros jefes deliciosamente severos, ¡oh, conductores crueles y muy amados!?" En fin, ya ve usted que lo esencial es dejar de ser libre y obedecer, en el arrepentimiento, a quien es más pillo que uno. La muerte es solitaria, en tanto que la servidumbre es colectiva. Los otros también tienen sus cuentas y al mismo tiempo que nosotros; eso es lo importante. Todos reunidos, por fin, pero de rodillas y con la cabeza gacha..."
¡Viva, pues, el amo, quienquiera que sea, que reemplace la ley del cielo! "Padre nuestro, que estás transitoriamente aquí?Guías nuestros jefes deliciosamente severos, ¡oh, conductores crueles y muy amados!?" En fin, ya ve usted que lo esencial es dejar de ser libre y obedecer, en el arrepentimiento, a quien es más pillo que uno. La muerte es solitaria, en tanto que la servidumbre es colectiva. Los otros también tienen sus cuentas y al mismo tiempo que nosotros; eso es lo importante. Todos reunidos, por fin, pero de rodillas y con la cabeza gacha..."
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

